Cuándo y porqué iniciar la educación inicial

 Cuándo y porqué iniciar la educación inicial 

Como padres responsables del desarrollo, crecimiento y bienestar de nuestros pequeñitos vivimos con constantes interrogantes pues siempre queremos lo mejor para ellos y tomar decisiones atinadas.  

Entre estas disyuntivas se encuentra el tomar la decisión de a qué edad o cuándo nuestros peques deben iniciar la educación inicial en un Centro infantil (parvulario o mal llamada guardería). Lo cierto es que por mayor dedicación y empeño que pongamos en el desarrollo de nuestros pequeñitos hay intervenciones y acciones que como papis no podemos cubrir, abordar y suplir, el reconocer estas limitantes es el primer indicador para tomar la decisión de brindar a nuestros pequeñitos un escenario enfocado a la educación inicial.

Pero también nuestros pequeñitos son capaces de reconocer sus necesidades, de hecho, ellos son los primeros en darnos las señales para tomar la decisión. Presta atención a los siguientes criterios: 


✅   Tu peque muestra aburrimiento en casa.

  Demanda cada vez más tu atención para jugar y ya no se distrae por sí mismo.

  Esta curioso y te señala más cosas o pregunta constantemente qué es o porqué sucede algo.

  En el parque se emociona al ver otros niños y trata de integrarse o al contrario se intimida ante la presencia de otros peques.

  Abandona sus juguetes y empieza a utilizar elementos del hogar para distraerse.

  Se muestra apático ante las cosas que antes le generaban placer. 

  Te desafía en conocimientos, por ejemplo, preguntarte de qué color es cada objeto y te corrige si te confundes. 

  Pasa periodos más largos observando por la ventana de casa o el auto. 

  Inicia juego simbólico imaginando que está en un colegio o haciendo tareas. 

  Pide le enseñes más cosas cada vez, buscando autonomía para hacer tareas diarias del hogar. 

  Se ofrece a ayudarte en cualquier actividad que estás realizando. 

  Se enoja si se siente excluido en alguna actividad que estés realizando, incluyendo trabajar o leer. 

  Imita las acciones de los adultos procurando mostrarse menos bebé y más grande y capaz. 

  Y no puede faltar en estos criterios el incremento en las travesuras y acciones de riesgo por satisfacer su curiosidad y el saber qué puede suceder. 


Como podrás notar, estos indicadores en suma reflejan un deseo de más desafíos, más propósitos, más descubrimientos y más logros autónomos. Y ya por nuestra parte como papis también nos toca velar por lo social, reconocer que aprenden más interactuando con sus pares que con un adulto por más participativo que sea, que la sociabilidad se aprende, desarrolla y fortalece en un contexto real más que con la palabra sola, que los recursos disponibles en casa no se igualan a un contexto estrictamente preparado para el desarrollo integral de un niño, que muchas veces percibimos a nuestros hijos indefensos o aún muy pequeños para estar alejados de la protección del seno familiar, o lo que es peor, que pensemos que en su crecimiento sólo debemos enfocarnos en el desarrollo cognitivo y descuidamos la integralidad del desarrollo evolutivo.  

Ahora bien, si queremos pensar en la edad apropiada acá hay muchos criterios que podrían entrar en debate, nos decimos que es mejor que ya pueda caminar firme, que ya pueda hablar y pueda contar todo o incluso que no hace falta la educación inicial antes de ingresar al sistema formal escolarizado u otros elementos que nos generan disyuntiva. Lo cierto es que no hay una edad cronológica ideal, creo yo, que lo mejor es pensar en un momento preciso según nuestro propio peque. Hay peques que buscan autonomía desde que empiezan a caminar, hay peques que afrontan los terribles 2 con muchos miedos e inseguridades, hay peques que son más estacionarios y no fortalecen su motricidad gruesa por sí mismos, hay peques que niegan uso de materiales didácticos necesarios para el desarrollo, hay peques que no despiertan todos sus sentidos por sí mismos, hay peques que no desarrollan el lenguaje porque en casa son entendidos y para ellos esto es suficiente, hay peques que nacen con un motor de curiosidad de alta revolución, hay peques intrépidos que cada vez necesitan más, hay peques que confunden el rol de los papis y los situación en una posición de pares en vez de adultos, hay peques que desarrollan el síndrome del niño rey en casa, hay peques que aprenden mejor haciendo que viendo… pues la individualidad es eso. Pero el común denominador es que sea cual sea la realidad de tu peque sus necesidades de desarrollo son diversas, amplias y van acorde a la edad cronológica y si por algún motivo algún o algunos de esos criterios no se despiertan nuestros peques de a poco van presentando demora en el desarrollo evolutivo y esto se hará evidente cuando lleguen a una etapa mayor y se haga para ellos más difícil igualar a sus pares.


Se que es difícil dar este paso, es complejo dar un voto de confianza a ajenos a tu mayor tesoro, que piensas en las posibles enfermedades que pueda contagiarse o que demore en generar anticuerpos, que podría no serse meticuloso en el cuidado personal (cambio de pañal, por ejemplo), que va a necesitar a mami o papi y nadie los entenderá mejor que tú y un sinfín de cosas que nos hacen dudar para tomar la decisión. Es difícil tener una garantía absoluta, pero con mis años de experiencia en el ámbito infantil hay algo que si te puedo asegurar sin duda alguna: el mejor regalo que le podemos dar a nuestros hijitos es dejarlos ser, crecer y desarrollarse en ambientes idóneos para aquello y con equipo especializado para lograr el propósito.  

Comentarios

Entradas más populares de este blog