¡Mamá sin culpa en la búsqueda del equilibrio!

A esta aventura llamada maternidad acompañan diversas emociones e inquietudes, las preocupaciones están siempre latentes y una necesidad de tratar de hacer las cosas lo mejor posible y evitar fallar. Sin contar toda la logística que significa y la cantidad de tareas que se agregan a la rutina diaria. A todo esto, suma una concepción de que mamá debe ser abnegada e incluso sacrificada a ojos de la exigencia social.

Lo cierto es que nos despertamos pensando en todo lo que debemos hacer, muchas veces después de noches de desvelo, tomamos una posición de todólogas y cubrimos todo cuanto esté a nuestro alcance, nos volvemos multitarea, atendemos el trabajo y el hogar al unísono, llevamos una agenda apretada que incluye las necesidades y requerimientos de nuestros peques, tareas del hogar, plazos de entrega del trabajo, compromisos sociales y muchas veces incluye elementos competentes a nuestra pareja.

En todo este afán como mamás muchas veces perdemos nuestro horizonte como ser individual, como mujer que cubre varios roles pareja, hija, profesionista, amiga, etc. 

Y un día, de repente, nos sentimos agotadas, saturadas e incluso sofocadas y buscamos un escape o empezamos a escuchar nuestra necesidad interior y la satisfacemos, con miedo, con angustia y preocupación y de repente… surge la culpa.

Sin duda alguna la maternidad demanda entrega y compromiso, pero lo que ya no nos podemos permitir es suspendernos y limitarnos a vivir por y entorno a la maternidad. 

El equilibrio es la base del ser humano y de la estabilidad y armonía interior. 

Y si, muchas veces decimos, “cómo voy a salir a tomar un café y dejar a mis hijos sin mi” o “cómo voy a preferir ir al gimnasio en vez de jugar con mis hijos” y creemos que la entrega absoluta es la garantía de hijos sanos y emocionalmente estables.

Pero aquellas mamás que se han aventurado en el desafío de buscar el equilibrio, de no suspenderse, de darse espacios personales y con la pareja nos han dejado una grandiosa lección: sus hijos son plenos y felices, porque una mamá cansada, saturada o en estado de colapso no logra brindarse a sus hijos con energía.

Una mamá que se mima, que satisface sus gustos, que se da espacios personales se carga de energía y ejerce su rol de manera más plena y sosegada.

Cuando decidimos ser mamás, asumimos un rol que implica organización, balance, dedicación y mucho amor tanto para nuestros hijos como para nosotras mismas. Si bien significa cambiar nuestra vida, nuestro tiempo e incluso nuestros hábitos también implica tomar una decisión trascendental: ¿viviremos a partir de los deberes o simplemente viviremos la experiencia conforme se vaya presentando?

Pues bien, habitualmente nos dicen, nada alejado de la verdad, que es una labor 24/7 o lo será por largos años. Pero aquello no significa que todo nuestro ser se transforme a una sola misión.

 Es importante seamos capaces de reconocer y promover nuestro entorno inmediato reconozca que, además somos seres con otros roles y que ser mamá no significa que ya no tengamos necesidades personales, sociales y de desarrollo profesional. Por eso, nos toca propiciarnos espacios para nosotras mismas, para que veamos la vida con optimismo y tengamos energía recargada, para que sintamos la maternidad en plenitud y no como una condena o un encierro.

El desafío es, sin culpa, darnos espacio para leer, caminar, escuchar música, encontrarnos con personas importantes, despejar mente, olvidarnos momentáneamente de este rol y continuar brindándonos elementos que nos generen placer, lo que sea, lo importante es que nos nutra de energía. 

Quizá el reto también implique combinar la vida profesional y la familiar, momento en el que el contexto del mundo contemporáneo demanda que seamos perfectas en ambas esferas, aspecto que nos provoca sobrecarga, insatisfacción y de nuevo la sensación de culpa.

Mamá no sientas culpa cuando eliges trabajar, tomar un café lejos de casa, acompañada o no, cuando realices una actividad que te aporte, cuando satisfagas tu deseo de crecimiento personal, de diversión o de ocio. Sobre todo, cuando lo hagas y percibas que al retornar al rol de mami te sientes aliviada y con mayor energía.

A ti que estás en el desafío de encontrar el equilibrio, a ti que has decidido ser una mamá plena que practica el autocuidado y eres amable contigo misma, a ti que has preferido tomar el camino del desafío con tal de alcanzar la equidad, a ti que estás en este proceso te abrazamos desde el corazón y te hacemos notar que no estás sola en este proceso. 

Somos muchas mamás que estamos en este desafío, que a veces sentimos que gana el cansancio y no salimos como teníamos planeado, o que un puchero, una carita triste o una súplica nos persuaden y nos sacan del desafío.

Te celebramos y aplaudimos tu intención de alcanzar el equilibrio, te brindamos un voto de confianza y de aliento para que no te rindas en el camino, te damos un empujón de fortaleza para que lo logres y te sientas plena y sobre todo queremos que te sientas acompañada en este proceso para que vivas la experiencia de la mejor manera.

Happy Minds te agasaja en este día y quiere que sepas que empatizamos con lo que te sucede, que hemos percibido cuánta falta te hace sentir este equilibrio, pero sobre todo queremos que sepas que estamos orgullosas de ti porque haces el intento y luchas por ser una mujer plena que se traduce en hijos plenos y felices. 

¡Feliz día mamás!

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