Entradas

Imagen
Reviviendo a nuestro niño interior Se más serio, compórtate como adulto, no estás en edad para esas cosas, actúa a la altura de tu edad, eso es cosa de niños tu ya eres un adulto … un sinfín de  frases que devienen de estereotipos sociales o características adscritas que inhiben  los vestigios del recuerdo de lo lindo que fue ser niño alguna vez y todo lo que significó  serlo. Es cierto que la madurez nos debe acompañar cuando se trata de afrontar  situaciones de la vida adulta, más aún cuando un pequeño esta bajo nuestra guía, lo  que no es verdad es que nuestro niño interior debe ser abandonado en la tiniebla del  olvido.  El ser humano es una integralidad capaz de tener diversos “Yos” según la  circunstancia, mi yo femenino, mi yo masculino, mi yo infantil, mi yo espiritual, mi yo  adulto y un largo etcétera. Este artículo es una invitación a traer al presente a tu yo  infantil y que rija tu actuar cuando así la situación lo amer...
Imagen
  En algún momento, tal vez desde el inicio de nuestra historia en la era primitiva, se empezó a asignar funciones según el género y aquello sin duda repercutió en el rol de papá y de mamá. El papá quedó asociado al sostén (económico y emocional), la protección física, el apoyo y soporte a través de la autoridad, la función de dirección, de dar propósito y roles a los hijos y brindar orientación desde la moralidad. Es quien se encarga de poner límites, reglas, asignar deberes e incluso de dar el castigo, no por algo todos hemos escuchado de mamá la temible frase ¡Espera que llegue tu papá y le cuente cómo te has portado! Lo maravilloso que ha estado sucediendo en el transcurso del tiempo es que muchos tomaron una grandiosa decisión: Desafiar los estereotipos y creencias sobre los roles de género tradicionales y comenzar hacer las cosas de una forma diferente. Un cambio de percepción y visión de roles que les ha significado ser catalogados en muchas ocasiones de débiles, pocholos o ...

Cuidar desde la prevención o sobreproteger.

Imagen
  Ese momento mágico cuando recibimos a nuestro peque en brazos, nuestro ser revoluciona con un sinfín de emociones, surge un amor espontáneo e inexplicable, pero también surgen miedos, pues los sentimos débiles e indefensos y surge una fuerza inexplicable que nos impulsa a quererlo cuidar y proteger. Todo esto totalmente natural y sublime. A medida que transcurre el tiempo, nuestro peque nos va mostrando no sólo  físicamente sino a través de acciones y logros que está creciendo, pero qué difícil  dejar de verlos como nuestros bebés. Cuando llega el momento de ser promotores de  su desarrollo sigue latente esa percepción de que son débiles e indefensos, y sin  pensarlo empezamos a limitar su desarrollo y no permitirles interactuar con elementos  que son parte de su realidad y de lo cotidiano, de pronto, caemos en la  sobreprotección disfrazada con una frase “ Todavía es chiquito” . Cuidar desde la prevención y sobreproteger son cosa...

El NO – Una enseñanza a medias

Imagen
 El NO – Una enseñanza a medias En este momento te invito a que reflexionemos y hagamos un recuento de cuántas veces les dijimos NO a nuestros hijitos a lo largo del día… ¿Son muchos o pocos? ¿son reiterativos para la misma conducta? Siendo honesta a mí me tocó usarlo al menos 8 veces, pero entiendo que mi posición es diferente pues yo actualmente estoy en el proceso de dar autorizaciones al chorro de actividades sociales de mi apreciada hija, un maravilloso ser que ya llegó a los 16 años. Esa es otra historia que en otro momento se las contaré, pero particularmente hoy me enfocaré al uso del NO en la primera infancia. Lo cierto es que el uso del NO es importante y valioso para el sano crecimiento de nuestros peques, significa establecer un límite, frenar las conductas o reacciones no deseadas, delimitar márgenes de lo permitido o lo que no e incluso ir clasificando elementos para una pronta diferenciación de lo negociable y lo no negociable. Dicho eso, dejamos por sentado que la p...

Aprendizaje por convicción y valores: Una vía educativa más saludable

Imagen
Pensemos en nuestra semana… ¿cuántas veces les dijimos a nuestros hijos NO?, ¿cuántas veces acompañamos nuestra corrección con una amenaza? ¿Cuántas veces usamos la advertencia? ¿Cuántos “deberías” usamos para dirigir la conducta de nuestros hijos? Seamos sinceros, quienes hemos sido educados a través de la culpa, somos propensos a transmitir la culpa a nuestros hijos. Entre todas las promesas que nos hicimos de no replicar algunas acciones de nuestros papás, de pronto ésta es la más compleja de cumplir, pues fue el sistema de vida que nos transmitieron. Pero, como siempre digo, estamos acá para mejorar día a día, para luchar contra las cadenas de nuestra infancia y para romper ciclos. ¿De eso se trata la evolución y crecimiento verdad? La buena noticia es que existe una alternativa, una vía de educación saludable que te permitirá tus hijos adquieran un autocontrol sano sin necesidad de control externo constante y bajo la desagradable sensación de culpa. Y aunque te resulte difícil cre...

Estilos de papá y mamá: veamos el efecto contraproducente de cada uno

Imagen
  Estilos de papá y mamá: veamos  el efecto contraproducente  de cada uno  En algún momento u otro, nos hicimos la promesa de no parecernos a nuestros papás, ya sea porque nos lastimó su forma de ser, porque juzgamos su proceder como inapropiado o porque leímos que existen otras formas de proceder. Lo cierto, es que ser papis es un proceso dinámico, que implica actuar acorde a la generación presente, como también es cierto que hay prácticas que funcionaron antes, pero dejaron ciertas secuelas en nuestro yo infante que repercuten en nuestro yo adulto.  Es ahí donde nace la promesa de no ser parecidos y  algunas veces  mucho menos iguales a ellos. En este intento de evitar la semejanza  sumado a la cantidad de información sobre educación, crianza y disciplina , los papis de la actualidad en ocasiones  tendemos  a repensar las acciones de  nuestros  peques llegando al grado de  interpretarlas desde un modo profundo,  jus...

Mi peque aún no habla ¿Debo preocuparme?

Imagen
El lenguaje se constituye en la herramienta piramidal de todo ser humano, pues a través del mismo podemos comunicar necesidades, sentimientos y elementos que nos generan bienestar o malestar. Sin duda, escuchar las primeras palabras de nuestros pequeñitos es un momento fascinante, de hecho, es uno de los momentos más anhelados y disfrutados cuando sucede. Pero, qué pasa cuando no sucede y transcurren las semanas y los meses. Pues como papis de pronto sentimos frustración, preocupación y se activa un sentido de alerta. Lo propio sucede cuando se inicia el lenguaje, pero con una pronunciación poco entendible. De pronto, nos damos cuenta que nuestro peque no habla, que usa únicamente sonidos para comunicarse, que señala los objetos, que trata de expresarse y al no ser entendido se frustra y cae en llanto o rabia. Este artículo esta destinado para esos papis que se identifican con aquello. Lo primero que debo decir es ¡no desesperes!, hay diversos elementos causales del retraso en el desar...